La Paz Bolivias, 15 noviembre del 2011.-
Por Mary ESteban corresponsal El América Chile.
La editorial del diario de Gobierno de La Paz Bolivia Cambio, acusa a Chile de un silencio y violencia simbólica toda vez que Chile aún, según la editorial, no cumple el compromiso del pasado 14 de julio del 2010, sobre sentarse con su par para tratar una salida al mar de Chile para Bolivia.
EDITORIAL DEL DIARIO CAMBIO:
Chile se comprometió a dar una respuesta a la reivindicación marítima, pero sólo envía señales simbólicas a Bolivia.
Autoridades de La Moneda (palacio de Gobierno de Chile) mantienen un silencio, que dura más de un año, sobre su compromiso diplomático de presentar propuestas concretas para resolver la demanda marítima boliviana. Por el contrario, emitieron señales que pueden ser consideradas como violencia simbólica.
El 14 de julio de 2010 en La Paz, la diplomacia chilena firmó el Acta de la XXII Reunión del Mecanismo de Consultas Políticas Bolivia Chile.
Ese documento, en lo referido al “tema marítimo”, indica: “Los Vicecancilleres destacaron la importancia del diálogo bilateral como un mecanismo de entendimiento entre los gobiernos de Bolivia y Chile. Reafirmaron que el proceso refleja una política concertada entre ambos gobiernos y, considerando los altos niveles de confianza mutua alcanzados en la presente reunión, confirmaron preservar este clima de modo que estimule el diálogo bilateral (…) y proponer así cómo alcanzar soluciones concretas, factibles y útiles en las próximas y sucesivas reuniones del Mecanismo de Consultas Políticas, que beneficien el entendimiento y la armonía de ambos países”. Ese acuerdo fue firmado por una delegación de más de 20 diplomáticos chilenos encabezada por el subsecretario de Relaciones Exteriores, Fernando Schmidt.
Al respecto, el canciller boliviano, David Choquehuanca, explicó que “esa próxima reunión estaba prevista para diciembre de 2010, esta reunión ha sido postergada y no han llegado estas propuestas útiles, concretas y factibles (de parte de Chile). Seguimos esperando, porque está en un acta esta determinación que han tomado en este mecanismo de consultas políticas las autoridades de Bolivia y Chile”.
La actitud del Gobierno chileno, además, dio nuevas señales en los últimos meses. Por ejemplo, el presidente Sebastián Piñera dijo la semana pasada que las Fuerzas Armadas de su país “están perfectamente preparadas para defender nuestro mar”.
Las Fuerzas Armadas de Chile están entre las más potenciadas de la región a tal punto que sus vecinos, como Perú, denunciaron una extraña carrera armamentista. La pregunta es, ¿para qué se arma tanto Chile?
El 30 de mayo de 2011, el entonces ministro de Defensa y canciller interino, Andrés Allamand, fue contundente respecto de la demanda boliviana por una salida al mar: “Quiero hacer ver que la ciudadanía y los chilenos en particular deben seguir estas iniciativas bolivianas con total tranquilidad. Chile tiene una muy sólida fortaleza. En primer lugar, es un país que en esta materia actúa unido, es un país que tiene en su posición todo el amparo del derecho internacional y, por último, tiene Fuerzas Armadas prestigiadas, profesionales y preparadas, que están en condiciones de hacer respetar los tratados internacionales y de cautelar adecuadamente la soberanía y la integridad territorial de Chile”.
Estas señales pueden ser interpretadas como parte de una violencia simbólica: por un lado se incumplen compromisos diplomáticos y, por el otro, se amenaza.
Violencia simbólica es un concepto creado por el sociólogo francés Pierre Bourdieu, en la década de los 70, que en ciencias sociales se utiliza para describir las formas de violencia no ejercidas directamente mediante la fuerza física, sino a través de la imposición de una visión del mundo, de los roles sociales, de las categorías cognitivas y de las estructuras mentales. Constituye por tanto una violencia invisible y que esconde las relaciones de fuerza (http://es.wikipedia.org/wiki/Violencia_simb%C3%B3lica, consultado el 13-11-2011).
Esa violencia no física pretende naturalizar el encierro geográfico boliviano, es decir, busca forjar en las mentes de los bolivianos la idea de que el enclaustramiento es algo dado por la naturaleza, que no se puede cambiar. Y si alguien quiere modificar esa situación, está la fuerza de las armas.
Ante ello, un primer paso es identificar, hacer notar y dar a conocer ese tipo de violencia; denunciarla.







