Posted on 16 octubre 2011.
INTERNACIONAL.
16 OCTUBRE DEL 2011.-
11:35 PM.-
Un total de 46 muertos, más de 100.000 afectados y cientos de miles de personas en riesgo era el sábado el saldo de varios días de intensas lluvias sobre América Central, que es considerada por la ONU una de las regiones más afectadas por el cambio climático.
Un saldo de al menos 22 muertos en Guatemala, siete en Nicaragua, siete en El Salvador y 10 en Honduras delineaba una catástrofe que incluye además a empobrecidos campesinos que perdieron sus cosechas, carreteras internacionales cortadas por deslizamientos de tierra y poblados aislados por la caída de puentes.
“Tenemos que buscar cómo salvar vidas”, dijo en Managua, con una cuota de dramatismo, la portavoz presidencial nicaragüense, Rosario Murillo, al anunciar la declaración del alerta amarilla en una docena de departamentos.
Solamente en El Salvador “la población en riesgo por la emergencia asciende a 150.000 personas”, indicó el sábado el presidente Mauricio Funes, basado en en datos del Sistema de Protección Civil. “Debemos enfrentar una coyuntura dramática sobre todo para las familias más vulnerables”, advirtió.
En las últimas cuatro décadas, los desastres naturales han provocado más de 50.000 muertos y decenas de miles de millones de dólares en pérdidas en la región, según un estudio de universidades europeas y latinoamericanas, que destaca la continua destrucción de la escasa infraestructura de los países.
Un trabajo de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) titulado ‘La economía del cambio climático’ señala que las pérdidas económicas ocasionadas en América Central por el calentamiento global rondarán el 10% del PIB regional hacia el año 2050.
El sábado en Guatemala, el país más golpeado por la tormenta de esta semana, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) informó de que el balance se mantenía en 22 muertos y dos desaparecidos, mientras el número de afectados en todo el país había superado los 94.000.
La entidad indicó que varias carreteras troncales estaban cortadas e incluso el derrumbe de un puente había obligado a cerrar un paso fronterizo con El Salvador.
En un país en el que, además, hay 2 millones de desnutridos (15% de la población) los informes procedentes de muchas regiones dan pérdidas altas, cuando no totales, de los cultivos de subsistencia, como los de maíz y frijol.
“Por el momento no se han cuantificado las pérdidas, pero se sabe que en más de 12 municipios las siembras están con serios daños”, dijo Werner Marroquín, delegado del ministerio de Agricultura en el departamento de Chimaltenango, al diario Prensa Libre.
Por su parte, Miguel Torres, director del Centro de Operaciones de Emergencia de Escuintla, estimó la pérdida total de varios cientos de hectáreas de maíz pertenecientes a pequeños productores.
En Honduras, el jefe de operaciones de la estatal Comisión Permanente de Contingencias (COPECO), Johnny Cerrato, dijo que el sábado se había confirmado la muerte de diez personas, a pesar de que hasta el viernes sólo se tenía confirmación oficial de cuatro. “Esta mañana tenemos reporte de dos fallecidos, en Apacilagua, departamento de Choluteca (130 kilómetros al sur de Tegucigalpa) y otro en San Cruz de Yojoa (Cortés, 180 kilómetros al norte). Con estos son diez los muertos del 10 al 15 de octubre”, señaló Cerrato.
Un informe oficial de COPECO detalla, además, 7.862 personas afectadas, 463 evacuadas, 350 albergadas y 36 damnificadas, 381 viviendas dañadas y 25 destruidas, y tres puentes dañados y uno destruido.
Tegucigalpa, ubicada en un estrecho valle, está cruzada por riachos que en épocas de lluvia pueden transformarse en furiosos torrentes y la población mantiene en su memoria la catástrofe de hace una década causada por el huracán Mitch, que provocó miles de muertos en la región.
En El Salvador, miembros de Protección Civil y de diferentes alcaldías continuaban evacuando personas de zonas anegadas en los departamentos de San Miguel y Usulután.
Las defunciones producto de las intensas lluvias que se precipitan en El Salvador subió de seis a siete, informaron el sábado fuentes oficiales. Las víctimas perecieron soterradas o arrastradas por corrientes de agua en diferentes partes del país, precisó un informe de la Dirección General de Protección Civil.
La cifra de personas evacuadas de zonas anegadas podría aumentar, después de que el sábado se desbordase el río Grande de San Miguel, con lo cual se inundaron viviendas y centenares de hectáreas en el área de Puerto Parada, en el departamento de Usulután, unos 135 kilómetros al sureste de San Salvador.
El sábado, los pescadores de nacionalidad guatemalteca Ernesto Cano (37 años) y Héctor Luís Castaneda (21) fueron rescatados en la playa Torola, en el departamento de La Unión, al este del país, después de que su lancha volcara accidentalmente. Un tercer guatemalteco, Irvin Pinzón (24) está desaparecido.
En cuanto a los recursos para atender las tareas de la emergencia, el presidente salvadoreño adelantó este sábado en una breve rueda de prensa que ya estableció contacto con el Banco Mundial para obtener un préstamo de 50 millones de dólares. “Ya tomamos contacto con las autoridades del Banco Mundial para tener a la brevedad posible el desembolso de 50 millones de dólares que negociamos como un préstamo precautorio o previsorio para enfrentar una situación de emergencia este año y por lo tanto poder utilizarlo a la brevedad posible”, destacó Funes.
Asimismo, el director general de Protección Civil, Jorge Meléndez, ordenó en la madrugada de este domingo evacuar comunidades de la periferia norte de San Salvador ante la amenaza de un deslizamiento de tierra debido a las lluvias que se “han potenciado”. “En este momento hemos iniciado el procedimiento de evacuación (…) estamos tomando (a las personas que viven) a 60 metros a ambos lados de la quebrada Las Lajas que desciende del volcán de San Salvador”, declaró Meléndez en una rueda de prensa.
Debido a los intensos aguaceros, Meléndez informó de que la noche del sábado se tuvo que hacer evacuaciones preventivas en los departamentos de San Vicente, La Paz y la Libertad, en el centro del país, y Sonsonate, en el oeste.
El funcionario comentó que “hay dificultades” en otros puntos céntricos de la capital, donde dependiendo de las circunstancias, se podrían ordenar evacuaciones.
Producto de la emergencia por las lluvias, el mandatario Funes informó de que el gobierno atiende a unas 13.000 personas en 170 albergues.
En tanto, el ministro de Gobernación, Ernesto Zelayandía, por medio de Radio Nacional, pidió a la población “mantenerse en vela” para prevenir desgracias porque “el cuadro es bastante crítico”.
En Nicaragua, donde a los 8.000 afectados hay que sumarles daños a 250 kilómetros de carreteras y puentes, el presidente Daniel Ortega decretó alerta amarilla en 12 de los 17 departamentos y la alerta roja en algunas aldeas o sectores particularmente afectados.
Defensa Civil de (DC) de Nicaragua evacuó el sábado a 43 campesinos que habitaban en la faldas del volcán Casita, al noroeste de la capital, ante el peligro de que se produzca un deslizamiento de tierra a causa de las fuertes lluvias caídas.
Se decidió evacuar a la gente de las comarcas Santa Narcisa y Bella Vista, en la laderas del volcán, por “peligro de posible deslave”, confirmó el jefe de Defensa Civil del departamento de Chinandega (noroeste), Carlos Cáceres, a la prensa local.
El volcán Casita, de 1.400 metros de altura, está ubicado en el municipio de Posoltega, departamento de Chinandega, 132 kilómetros al noroeste de la capital.
Cáceres dijo que en las próximas horas evacuarían otras 100 personas que viven en las laderas del volcán, para evitar una tragedia humana por derrumbes de tierra, como pasó hace 13 años.
La primera dama y portavoz del gobierno, Rosario Murillo, por su parte informó de que las intensas lluvias que azotan a Nicaragua desde hace cuatro días dejaron 7 muertos y mas de 8.000 personas afectadas en 12 de los 17 departamentos del país, donde se mantiene alerta amarrilla.
“Se mantienen las condiciones inestables de lluvias y chubascos, en algunos lugares más que en otros, por lo que vamos a continuar en observación permanente y en alerta preventiva y mitigante”, afirmó Murillo.
Según el último parte oficial, los mayores daños se registran en el departamento de Estelí, con 4.033 personas afectadas, seis puentes colapsados, daños en la red eléctrica y agua potable; así como Rivas y Carazo (sur), donde el corte de camino mantiene a más de 15.000 personas sin poder salir de sus comunidades hacia la ciudad.
Entretanto, en Costa Rica hasta el momento los efectos de la tormenta se limitaban a daños de intensidad variable sobre la infraestructura carretera -de por sí muy deteriorada- y a algunos cientos de evacuados. Dos de las tres carreteras que unen San José con el Pacífico y con Nicaragua estaban cortadas en la mañana del sábado.
En Panamá, por su lado, se registraban inundaciones en la región selvática de El Darién, fronteriza con Colombia, por el desborde de ríos, que afectaban en especial a pequeños poblados indígenas como Puerto Indio, donde el agua superaba el metro de altura.
Y la capital panameña, donde en la noche del sábado debía disputarse la final de la Copa del Mundo de béisbol entre Cuba y Holanda, soportaba por la mañana un fortísimo aguacero, que hacía temer que pueda realizarse el evento, que finalmente sí tuvo lugar.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, ofreció el sábado la ayuda de su gobierno a los países centroamericanos que han sido azotados por las fuertes lluvias. “Tenemos que ayudar, ponernos a la orden (…) son países muy pobres y además los golpean estos huracanes a cada rato”, dijo el mandatario durante un consejo de ministerial -transmitido por el canal oficial VTV-, y ordenó a varios de sus ministros ofrecer la ayuda del país a las naciones afectadas. “Son países muy pobres, entonces tenemos que tender la mano, (enviarles) agua, comida, medicamentos, médicos si hiciera falta, ropa, carpas para refugio”, añadió el gobernante.
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