LUNES 17 OCTUBRE DEL 2011.-
Un proyecto de ley destinado a instituir el fuero estudiantil para dirigentes de los centros de alumnos y de las federaciones de estudiantes de enseñanza secundaria y/o de educación superior presentó el vicepresidente de la Cámara de Diputados, Pedro Araya.
El parlamentario dijo que “es necesario crear la figura del fuero estudiantil que les garantice a los dirigentes la generación de condiciones básicas para el cumplimiento de sus deberes académicos y llevar a cabo libremente las funciones del cargo, sin exponerse a alguna sanción disciplinaria”.
Y agregó: “Esto no supone ni ampara la comisión de faltas o delitos sancionados por la legislación (civil, penal, etc.) en que incurrieran tales dirigentes, lo que en ningún caso debiera ocurrir si efectivamente se trata de valorar y resguardar el rol y las funciones que ellos tienen en el desempeño de sus labores dirigenciales, como es el espíritu e interés del presente proyecto”.
Parte de la iniciativa indica que “urge reconocer, valorar y promover los espacios de participación y organización juvenil que en distintos ámbitos de nuestro quehacer se han estado dando los propios jóvenes. Un referente significativo en este desafío lo constituyen los Centros de Alumnos y Federaciones de Estudiantes de Enseñanza Media y Educación Superior, según corresponda, todas instancias de participación y representación democrática de los estudiantes en los liceos, colegios, universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica del país, que tanto en sus establecimientos y aulas, como fuera de ellas, contribuyen a la generación de una cultura democrática en el país”.
Dice que “son una expresión concreta de la formación y preparación para la vida cívica y ciudadana que toda sociedad requiere para su desarrollo político. Igualmente, tales mecanismos del sistema democrático son fuente de nuevos y renovados proyectos y liderazgos estudiantiles y con ello, mayores posibilidades de transformaciones o cambios en y de nuestra sociedad”.
Expresa que “para el caso de los jóvenes estudiantes de educación superior, lamentablemente no existe norma de rango legal en nuestro país que reconozca y regule el derecho a la participación y organización estudiantil al interior de los institutos de educación superior, pues ello ha quedado normado accesoria y mínimamente en los estatutos y/o reglamentos internos que cada corporación educacional se da para el cumplimiento de su quehacer institucional”.
El proyecto además señala que “lo poco y nada relativo al marco de funcionamiento de las instituciones de educación superior son un conjunto de Decretos Supremos y Decretos con Fuerza de Ley, formulados durante la dictadura militar en los años 80, que nada dicen con relación a la participación estudiantil y –obviamente- no podía haber sido de otra manera”.
Manifiesta que “de acuerdo a lo señalado precedentemente, es prioritario realizar acciones que tiendan a fortalecer la organización y funcionamiento de los Centros de Alumnos y las Federaciones de Estudiantes, tanto a nivel de los jóvenes de Enseñanza Secundaria como Superior, en especial el rol de sus dirigentes, quienes no poseen ningún estatuto que garantice y proteja el desempeño de sus funciones y responsabilidades”.
“Hoy, tales dirigentes solo tienen algunas facultades, las que en todo caso son meras concesiones de hecho que les otorgan las autoridades de los establecimientos educacionales y/o instituciones de educación superior, por lo que su desempeño depende esencialmente de la decisión unilateral y discrecional de un tercero, en el caso de los dirigentes secundarios o, de las normas internas para el caso de los dirigentes de educación superior, al grado –incluso– de limitar, coartar y hasta sancionar las labores dirigenciales de los líderes estudiantiles”, dice el proyecto.
Los dirigentes estudiantiles secundarios pueden eximirse de algunas responsabilidades académicas como asistir a clases, cumplir con los horarios, realizar sus exámenes o tareas, etc., pero ello siempre es mediado por la autorización previa de alguna autoridad escolar, tales como los profesores jefes, los asesores e incluso los directores.







